Como bien apunta Lawrence Rinder en el ensayo que presenta la exposición, "nada desde la invención de la fotografía ha tenido mayor impacto en la práctica artística que la tecnología digital".
Para dar cuenta está la exposición que recientemente abrió en el Museo Whitney, integrada a partir de los trabajos de unos treinta artistas en donde se aprecia cómo la fotografía digital, la instalación multimedia, el video y el sonido, se han convertido en un medio fundamental del discurso artístico.
Algunos de los artistas y trabajos presentados tienen una trayectoria reconocida en este terreno, como es el caso de las instalaciones multimedia de Diana Thater, referidas a la recreación de ecosistemas a través de proyecciones múltiples o los videos de Paul Pfeiffer que celebran al icono de la cultura popular americana sea la pelota de basquetbol o el cine hollywoodense.
La validez del uso de la tecnología como nuevo medio, es indiscutible a estas alturas, sin embargo, la exposición ha generado cierta polémica debido a un nivel inconsistente en la línea curatorial de los trabajos seleccionados. Lo cierto es que en ocaciones el uso de la tecnología corre el riesgo de convertir el trabajo en una demostración de capacidades técnicas, desplazando el contenido a un segundo plano. En la exposición hay excelentes ejemplos en ambos sentidos, los que ocupan la tecnología y los que se ocupan con la tecnología.
El Web Site de la exposición, aunque tarda un poco en cargarse vale la pena, ya que tiene una versión completa de los artistas, trabajos, biografías e ideas sobre la muestra. En especial recomendamos hecharle un ojo a los trabajos de Robert Lazzarinni, Jason Salavon, Inez Van Lamsweede y Jim Campbell.Bytstreams.